Siempre que se escribe, muchos expresan lo que sienten, normalmente casi todos. Si dicen que el cielo es hermoso, es que algo les hace disfrutar del día a día, probablemente un amor, o quizás un hecho único, que poca gente puede vivir. Por el contrario, si dicen que el cielo estaba nublado, hay algo que perturba su mente y su realidad (según yo lo veo, tampoco quiero generalizar).
Pero mejor voy a lo que quería ir... Cuando somos niños, los cuentos, todos los cuentos que se nos leen, son con un final feliz, y realmente la vida es mucho más que un bonito final... es mucho más que vivir felices a todas horas, o que los problemas nos los solucione nuestra hada madrina, o una poción magica.
Nuestros mayores, nos nutren la mente con esos cuentos, ya que la inocencia de un niño, y la felicidad que él desprende no es para decirles lo contrario (siendo nosotros ya adultos). Y ahora pregunto yo... ¿Quién, siendo un niño, le gustaría una historia en que mostrase lo real de esta vida? Creo que nadie y no lo culpo.
Me acuerdo de cuando era niña lo que significaba para mí que se acercasen las navidades, por ejemplo. La fantasia, y el pensar que los reyes entraría por la ventana y que me dejarían los regalos que les había pedido por carta, me ilusionaba. Luego la realidad es muy diferente.
Como niños, según mi opinion, nos dejan viviendo en un mundo de fantasías donde todo es perfecto, donde nada nos hace daño, y donde nuestros sueños son nuestro día a día... Ser adulto es diferente, las responsabilidades y la toma de decisiones es mucho más dura... podemos aislarnos, evadirnos, pero vivimos en un mundo real, donde siempre quedará esa inocente sonrisa para recordarnos lo que un día fuimos...
Una vez leí un escrito de un amigo haciendo referencia al niño interior que todos llevamos dentro, diciendo que el día que desaparezca, nada tendrá sentido en esta vida... y soy partidaria de eso. Podemos sufrir por la realidad, pero debemos seguir teniendo algo que nos haga vibrar con cada instante, ilusionarnos de lo más insignificante y sonreir, sobre todo sonreir...
Quien no le encuentre sentido a la vida... ya tendrá todo su camino hecho...
Pero mejor voy a lo que quería ir... Cuando somos niños, los cuentos, todos los cuentos que se nos leen, son con un final feliz, y realmente la vida es mucho más que un bonito final... es mucho más que vivir felices a todas horas, o que los problemas nos los solucione nuestra hada madrina, o una poción magica.
Nuestros mayores, nos nutren la mente con esos cuentos, ya que la inocencia de un niño, y la felicidad que él desprende no es para decirles lo contrario (siendo nosotros ya adultos). Y ahora pregunto yo... ¿Quién, siendo un niño, le gustaría una historia en que mostrase lo real de esta vida? Creo que nadie y no lo culpo.
Me acuerdo de cuando era niña lo que significaba para mí que se acercasen las navidades, por ejemplo. La fantasia, y el pensar que los reyes entraría por la ventana y que me dejarían los regalos que les había pedido por carta, me ilusionaba. Luego la realidad es muy diferente.
Como niños, según mi opinion, nos dejan viviendo en un mundo de fantasías donde todo es perfecto, donde nada nos hace daño, y donde nuestros sueños son nuestro día a día... Ser adulto es diferente, las responsabilidades y la toma de decisiones es mucho más dura... podemos aislarnos, evadirnos, pero vivimos en un mundo real, donde siempre quedará esa inocente sonrisa para recordarnos lo que un día fuimos...
Una vez leí un escrito de un amigo haciendo referencia al niño interior que todos llevamos dentro, diciendo que el día que desaparezca, nada tendrá sentido en esta vida... y soy partidaria de eso. Podemos sufrir por la realidad, pero debemos seguir teniendo algo que nos haga vibrar con cada instante, ilusionarnos de lo más insignificante y sonreir, sobre todo sonreir...
Quien no le encuentre sentido a la vida... ya tendrá todo su camino hecho...